El papel de la mujer trabajadora y el puerto de Santander

 

La España de entonces era muy extensa y el mar jugaba, por tanto, un importantísimo papel en la comunicación de un imperio que daba la vuelta al mundo. Por esto tenemos tantas historias de marinos de Santander, que por entonces era un puerto especialmente activo y con d. Fuente de muchos puestos de trabajo en su puerto, tanto en los barcos como en las lonjas y almacenes, donde el trabajo femenino resultaba fundamental en tierra. En pocas palabras, se puede decir que los pescadores y mareantes descansaban en el bar, apenas tocaban tierra, mientras eran las mujeres del puerto de Santander las que tomaban el relevo. Y eso sin olvidar sus labores de amas de casa, que las ocupaban el resto del día. La igualdad entre hombres y mujeres en el trabajo en Cantabria, por aquellos días, se cumplía tan poco como en el hogar mismo, del cual los hombres no solían ocuparse.

 

 

La mujer trabajadora siempre ha existido: no es un invento de ahora, como tantos creen. Para empezar, en una época en que se pasaban verdaderas necesidades, nadie se podía sustraer del derecho o más bien del deber prioritario de trabajar. Y las mujeres trabajaban como las que más, también fuera de casa, además de ocuparse de familias muy numerosas. Y todos sabemos que las mujeres eran activas trabajadoras del puerto de Santander, pues tenemos en la retina esas imágenes de pescaderas que sostienen cestos pesados sobre sus lindas cabecitas, como dijo un poeta cubano de ellas. Ellas mismas se adentraban en los barcos de pesca y los mercantes, en general, para descargar y llevar el género a las lonjas o almacenes. Aquí todo el mundo trabajaba, incluso los niños.

 

La desigualdad de género en Santander en tiempos del Machichaco y el problema social de los raqueros

 

Y mientras, los raqueros, traviesos hijos de estas mujeres, se dedicaban a hacer gamberradas y a correr desnudos por los muelles. Pero ahora pienso que en esta situación de desprotección en que se encontraban, por los informes que he investigado de mi antepasado Teodosio Ruiz, no pocos de estos chicos acabarían en el penoso tráfico humano de la trata de personas que en Santander también se daba, incluso de menores, muchas veces en los propios cafés de la ciudad. Y en especial en unas chirlatas conocidas como cafés cantantes, donde se pierden muchos hijos de buenas familias.

 

 

La infiltración del hampa en la vida cotidiana de la época era tan evidente como brutal y sólo así se explica el aparente machismo de José del Río Sáinz, Pick, que dedicó un libro entero de poemas a sus vivencias en tugurios y con mujeres dedicadas a la prostitución (Hampa, estampas de la mala vida), pero la realidad es que estamos hablando de una época muy diferente. Este poema titulado Los antros lóbregos, por ejemplo, nos puede dar una idea de cosas que pudieran ser inaceptables hoy en día, pero es que no se puede comparar una generación con otra alegremente. Sólo lamentar las condiciones de vida de la época y en particular los abusos que sufren las mujeres en Cantabria y en todos los rincones del planeta, aún hoy en día como demuestra el desmantelamiento constante de redes de trata de personas.

 

¡Oh esos sucios cafés de la canalla[1],
El gato negro y El rey Jorge, esos
negros cafés, que el navegante halla
a su paso, brindándole los besos

de unas tristes y míseras mujeres
que tratan de ahuyentar nuestro fastidio,
y que al vender sus lúbricos placeres
tararean un canto del presidio!

¡Oh esas tabernas y cafés conciertos
que hay en los muelles de los grandes puertos
en los que el crimen junto al vicio acecha,

y a los que hay que ir dispuesto para
romper el cráneo, a la menor sospecha,
a la mujer a quien besáis la cara!

Pick.

 

La igualdad de género en el trabajo en Cantabria: un camino de mejora permanente

 

¿Sabías que en el Santander de entonces había minas, entre Cajo y Peñacastillo, y que mujeres trabajadoras de Santander se empleaban en ellas como obreras? En la prensa de Santander de esos días tenemos el caso de Narcisa, una minera de ese yacimiento minero de Campogiro, donde hoy se encuentran los terrenos del parque y la Casa Cuartel. Una mujer cuyo nombre saltó a la prensa de esos días por un accidente laboral que, por cierto, merecía mucha más atención pública que la que hoy se dispensa a estos problemas. También es de reconocer la labor que ejercían como repartidoras de prensa en Santander, siendo muchas de las mujeres de entonces analfabetas, pero el comercio en la calle tenía un eminente rostro femenino.

Y no sólo por las pescaderas, como vemos, pero el problema era el mismo que aún nos planteamos hoy en día: los hombres podían dedicarse al periodismo y publicar periódicos y las mujeres, por su parte, ¿sólo podían dedicarse a venderlo en la calle? Definitivamente eran roles muy diferentes y esto explica también el silencio de la prensa española en el problema de la trata de blancas, que poco a poco se va resolviendo, pero que por entonces se originaba en una prensa eminentemente machista donde la mujer tenía un rol insignificante a nivel de toma de decisiones.

Por otro lado, palabras recurrentes en la prensa de entonces, como castañeteras o ramilleteras, me quieren sonar a que se trataba de una endulzada forma de llamar al problema que aquí estamos comentando: el problema de la trata y del abuso sexual en el trabajo en Cantabria, por entonces más escondido que hoy, pero definitivamente un problema para el que aún no se ha encontrado un final definitivo.

Romasanta: el asesino en serie de mujeres del siglo XIX

 

Se trata de uno de los personajes más desconocidos, misteriosos y sugerentes del siglo XIX español, origen del verdadero hombre del saco. El llamado hombre lobo gallero, Romasanta, cuyas aventuras asesinas han sido muy idealizadas. Demasiado si tenemos en cuenta que se trataba de un asesino de muchas mujeres que, por ser de extracción humilde y por los escasos medios con que contaba la Policía de entonces apenas sí requirió investigación. Fue casi por casualidad que lo capturaron, pero los interrogantes del personaje eran tantos que la Reina Isabel II se llegó a interesar por Romasanta y le perdonó la vida. Lo conoció en persona. Y la intriga de la soberana empezaba por la propia conformación sexual de Romasanta, que al parecer era hermafrodita. Una persona con unas características sexuales que por entonces ni se contemplaban (volvemos de nuevo al atraso de la época y al silencio, a ignorar las cosas que incomodaban). Y esta incomprensión pudo estar en la raíz de su conducta psicópata, que se saldó con innumerables víctimas entre las cuales destacaban las mujeres.

 

 

Un asesino en serie de mujeres, sobre todo, y lo curioso de todo es que las atraía hacia su oscuro fin con una serie de promesas de trabajo y una vida mejor en Santander. El gran puerto de las Antillas en el Norte, donde había tanto que hacer, e incluso muchos se animaban a dar el paso y cruzar el Charco rumbo a América. Y esto nos lleva al protagonismo de la mujer en las grandes migraciones españolas hacia América, que hoy resulta chocante en comparación, porque en esa época el saldo migratorio era casi al 100% de europeos hacia allí. Y volviendo al recurrente problema de la trata, también las mujeres que iban a ejercer la prostitución en esos países eran europeas, claro, que huían como tantos paisanos nuestros de la miseria.

Y como anécdota triste, del machismo y de la miseria de esos tiempos, está el caso del Titanic canario, el Valbanera, que se fue a pique en una tormenta cuando estaba llegando a La Habana. Iba lleno de españoles pobres, emigrantes todos, que iban a América en busca de una vida mejor, pero todos se quedaron por el camino. Y los cubanos de la zona conocieron desde entonces el barco, naufragado y visible aún desde la superficie, como el “pecio de las putas”, porque se decía que venían muchas mujeres que ejercerían la prostitución en La Habana, aunque la realidad es que viajaba todo tipo de gente. Inclusive niños.

Cuba nos une en extranjero suelo.

Auras de Cuba nuestro amor desea:

Cuba es tu corazón, Cuba es mi cielo,

Cuba en tu libro mi palabra sea.

José Martí.

 

 

Las mujeres de Santander que emigraron a América

 

En esta migración masiva también había mujeres. Estamos hablando de más de cuatro millones de personas que salieron de España en torno a esta época y de los cuales, una gran parte nunca más volvieron. Se quedaron en América para siempre. Y una gran parte estas personas migrantes eran mujeres, desde luego, que seguían el mismo derrotero que los varones para dedicarse sobre todo al trabajo doméstico. Y al igual que los modernos emigrantes, que hoy hacen el camino inverso, sus familiares ya establecidos en el país de acogida actuaban como anfitriones que les facilitaban viviendas o salidas laborales. Pero esto no siempre es para bien, por supuesto, cuando las situaciones de pobreza o marginalidad en esos mismos países, así como la existencia del crimen organizado, se confabulan para destinar a una buena parte de estas mujeres a la trata de blancas. Una explotación sexual en Santander y América que existía ya por aquellos tiempos, con mucha más intensidad y brutalidad que hoy en día, con las autoridades de entonces como cómplices de estas situaciones.

[1] Poema de Pick llamado Los antros lóbregos. No poco brutal, pero nos da una idea aproximada de lo que era ese mundo del hampa que conoció y que tanto describiera.

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