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LA ELABORACIÓN DEL PLAN DE IGUALDAD REQUIERE LA PARTICIPACIÓN ACTIVA DE LA REPRESENTACIÓN DE LOS TRABAJADORES.

Dos conclusiones en cuanto a los planes de igualdad:

La primera, que, para la elaboración de un Plan de Igualdad en el seno de las empresas, resulta imprescindible que la empresa elabore un diagnóstico de situación relativo a la igualdad entre hombres y mujeres en orden a todas las circunstancias laborales. Este diagnóstico de situación constituirá elemento central para la elaboración del referido plan.

La segunda conclusión consiste en que la elaboración del plan de igualdad en la empresa requiere, en virtud de lo previsto legal y, sobre todo, convencionalmente, la negociación y acuerdo con los representantes de los trabajadores. En este sentido, siendo imprescindible para la elaboración del plan el concurso de la negociación colectiva, no cabe duda de que ésta constituye una actividad sindical que cabe calificar de trascendental y decisiva en orden a la configuración de medidas de todo tipo que sirvan para conseguir el objetivo de la igualdad real entre mujeres y hombres inherente al plan.

Por ello, resulta evidente que dicha actividad sindical de negociación forma parte del contenido esencial del derecho a la libertad sindical, tal como viene definido en el artículo 6.3.b) LOLS , al constituir la negociación colectiva instrumento principal y básico de la actividad sindical, ya que en la negociación colectiva converge no sólo la dimensión estrictamente subjetiva de la libertad sindical en relación al sindicato afectado, en tanto que la afectación, privación o condicionamiento injustificado de la misma, condiciona o limita sus medios de acción; sino que alcanza, también, al sindicato en cuanto que representación institucional a la que constitucionalmente se reconoce la defensa de determinados intereses.

Hay que tener en cuenta, además:

  • Que la obligación de contar con un Plan de Igualdad corresponde a la empresa, tal como impone la normativa vigente;
  • Que el plan -por las características de la empresa- debe ser fruto de la negociación con los representantes de los trabajadores;
  • Y que la intervención de estos en la elaboración del plan constituye un derecho de negociación colectiva que no puede ser condicionado ni limitado por parte de la empresa mediante la ralentización de la negociación y el retraso en la entrega de la documentación exigida legalmente y solicitada por los trabajadores.

No puede entenderse que ha habido negociación de buena fe, cuando quien tiene la obligación de tener un plan de igualdad y, por tanto, debe asumir el impulso negociador, no solo no lo asume, sino que adopta una actitud impeditiva del mismo, ralentizando la negociación y retrasando al límite la entrega de documentación.

Sentencia del Tribunal Supremo, Sala de lo Social, nº 832/2018, de 13 de septiembre de 2018

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