La primera baja paternal de España se tramitó en Cantabria

 

Es una historia curiosa, difícil de imaginar hoy, cuando estamos tan acostumbrados a algo tan natural como que un padre pida la baja paternal para poder cuidar de su hijo mientras su pareja se reincorpora a su puesto laboral. Sin embargo, el panorama a principios de los 90 era muy diferente. Si quieres este señor, Marcelino Martínez, tuvo que iniciar todo un periplo por las ventanillas de la Seguridad Social simple petición que hoy suena un poco surrealista: Tengo que cuidar de mi hijo y necesito tramitar una baja maternal.

La primera baja paternal de España se tramitó en Cantabria, pero no mucha gente es consciente de que este derecho empezó a ser reclamado por un ciudadano anónimo paisano nuestro. Hoy en día, casi 30 años después, tu hijo ha sido contratado para cubrir una baja paternal, por lo que Marcelino siente que ha cerrado un círculo que se inició hace tanto tiempo. Cuando se convirtió en un auténtico pionero a nivel nacional en los derechos de paternidad de los hombres. Hoy en día, por cierto, es posible solicitar telemáticamente la excedencia por cuento de un hijo y en los documentos oficiales ya no se utilizan términos como padre o madre, sino primer y segundo progenitor. Las cosas han cambiado bastante desde que esta persona, paisano nuestro y amigo, tuviera que pedir exactamente una baja maternal siendo un hombre.

 

 

Tramitar una baja paternal en Santander: una odisea en los 90

 

Eran los tiempos de la Expo de Sevilla 92. En esas fechas nació Álvaro, el primogénito de Marcelino, siendo el primero en acudir a la Seguridad Social para reclamar un derecho tan fundamental como éste. Su mujer acaba de disfrutar de las 4 semanas obligatorias tras el nacimiento del niño y los funcionarios no sabían qué hacer con su caso. Incluso se le planteó si era viudo, porque sencillamente no entendían que eso pudiera ser posible ni cómo resolver el caso. Vivíamos en un país un poco diferente al que tenemos hoy en día y no estaba en los esquemas de la Administración que un hombre parase su carrera laboral por una situación que hasta entonces correspondía a su mujer en exclusiva. Además, Marcelino repitió su odisea administrativa cuando nació Lucía, la segunda hija del matrimonio. Tramitar una baja paternal en Santander era toda una odisea en los 90.

La motivación de esta pareja, sin embargo, no tenía nada que ver con el fallecimiento de la mujer, sino todo lo contrario. Se trataba de una persona muy emprendedora que se tomaba en serio su carrera laboral y empresarial, la empresaria Montserrat Peña Marotias, por lo que ambos llegaron a esta decisión y por ello fueron los primeros en recorrer este difícil camino. A Marcelino incluso llegaron a mirarle raro en el trabajo, en las ventanillas de la Administración, y las cosas no funcionaron mucho mejor cuándo nació su segunda hija 4 años después. Él mismo cuenta que tuvo que recurrir al centro de información de los derechos de la mujer de Santander, pues en esta entidad estaban más actualizadas y le pudieron facilitar la documentación con la cual acudir a su empresa y Seguridad Social.

 

 

La crianza de los hijos e hijas es un trabajo compartido al 50%: éste es el objetivo de la baja por paternidad

 

Una decisión que también tenía mucho que ver con la voluntad de un padre de disfrutar también de sus hijos igual que la madre, participando en todo lo que esto significa. Sobre todo, en términos del tiempo que se pasa con ellos, lo cual no es siempre posible si uno de los progenitores asume todo el peso de la jornada laboral. Como dice el propio Marcelino: los hijos son de ambos progenitores y los dos tienen derechos y deberes como cambiarles los pañales, levantarse por la noche si lloran, llevarlos al cole o acudir a las reuniones con los profesores, etc.

Marcelino tuvo que aguantar hace 30 años los típicos estereotipos, entre sus propios compañeros de trabajo, que salieron a la luz en forma de diferentes comentarios y bromas sin gracia. Acusaciones de ser un calzonazos, de incitar a las mujeres de otros compañeros a hacer lo mismo y cosas por el estilo. Pero la conciliación laboral no tendrá nunca lugar si los hombres y mujeres no acabamos de entender que la crianza de los hijos e hijas es un trabajo compartido al 50%.

 

 

Un mérito compartido con nuestra directora de Códice Consultora de Igualdad de Género

 

No se puede consentir que las mujeres carguen con toda la jornada laboral y también con todo el trabajo de la casa, nos dice Marcelino, pues además de la sobrecarga de tareas está la brecha laboral, que aumenta cuando las mujeres se ven obligadas a solicitar medias jornadas para poder ocuparse de todo.

También hay que incluir en estas tareas el cuidado de los mayores y personas dependientes. Cuando un hombre realiza esas tareas, su trabajo tiene el mismo valor que en el caso de una mujer. Lo mismo que en el caso de su esposa tiene igual valor haber culminado una carrera laboral y empresarial tan notoria, en especial en un campo tan olvidado como es la consultoría de género. Un sector necesario en el que ha hecho falta la labor, también pionera, de esta mujer emprendedora, que no es otra que Montserrat Peña Marotias, nuestra directora de Códice Consultora de Igualdad de Género.

 

 

Pionero de los derechos laborales de los hombres y mujeres en Cantabria y toda España

 

Marcelino Martínez se siente orgulloso de haber iniciado un camino del que hoy disfrutan muchas familias con hijos. Muchos padres que no tienen que pedir ya una baja maternal, sino paternal, con todo el derecho y la normalidad del mundo. Y hoy su hijo Álvaro es beneficiario, como profesor sustituto, de una baja paternal de la que otro trabajador también se está beneficiando. Se cierra, pues, un círculo en la vida de Marcelino y en la de tantas personas trabajadoras, hombres y mujeres por igual, a los que nos ha servido de mucho este pionero de los derechos laborales de los hombres y mujeres en España. Un paisano nuestro del que debemos sentirnos orgullosos, porque siempre tiene que haber quien abra el camino para los demás.

 

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